Chile ayuda a Chile


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Las estremecedoras imágenes del terremoto y posterior tsunami que azota a Chile, la madrugada del sábado 27 de febrero de 2010, dan la vuelta al mundo. La tragedia conmociona al país. Los fallecidos suman más de 500, los damnificados superan los dos millones. Se trata de la peor tragedia que vive el país desde el terremoto de Valdivia, en 1960.

A las pocas horas de producida la tragedia, la Directora Ejecutiva de Teletón recibe un llamado de La Moneda, con el fin de colaborar en la organización de una campaña solidaria. Ella se contacta con Mario Kreutzberger quien en ese momento graba en Sudáfrica. “Cuenta conmigo para lo que sea”, dice desde el otro lado de la línea telefónica.

El equipo de Teletón se reúne de urgencia y en menos de una semana logra sumar a los canales de televisión y empresarios. La iniciativa es organizada en conjunto con el Gobierno, el Hogar de Cristo, Un Techo para Chile (UTCH), la Fundación para la Superación de la Pobreza y Caritas.

La foto de un joven sosteniendo la bandera chilena teñida con barro y recuperada en medio de la tragedia se transforma en el símbolo de la campaña.

La meta es reunir 15 mil millones de pesos para que UTCH construya 20 mil viviendas de emergencia. El sábado 06 de marzo, cuando aún quedan algunas horas de programa, los organizadores se dan cuenta que la meta será superada. Kreutzberger no lo duda: “hay que reconstruir los colegios, porque representan más que el lugar donde los niños van a estudiar”.

La cifra final es un récord. Chile ayuda a Chile recauda más de 45 mil millones de pesos, tres veces más de los esperado. El directorio de Teletón asume la responsabilidad de encabezar la reconstrucción para ir en apoyo de 100 mil escolares. Se crea un comité multidisciplinario de expertos para que desarrolle el proyecto. Lázaro Calderón es nombrado presidente de “Escuelas para Chile”.

Se decide que de las 300 escuelas chilenas dañadas, algunas recibirán dinero en efectivo para su reparación, otras obtendrán algunos módulos para resolver sus falencias; mientras que a un tercer grupo se le entregará un colegio modular completamente nuevo. Además se destinará un fondo especial para apoyar estudios de cálculo y de evaluación en liceos emblemáticos de la Región Metropolitana dañados por el sismo.

Lázaro Calderón reconoce que el trabajo fue agotador pero reconfortante. “Ver la ilusión de los niños nos carga de energías para seguir adelante con una labor de la que todos y cada uno de los chilenos debemos sentir gran orgullo”.

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